julio 31, 2008
Blogger's block
Que postee. Como si fuera a voluntad. Como si lo que digo, lo que pienso, lo que me pasa fuera de mi propio cavilar el resultado. No señor. Soy una bola sin manija cósmica, soy la hoja en la tormenta, soy un juguete de la fortuna.
Por un momento pienso en reflotar algo de los drafts, en hablar de trivialidades (volvieron las Tentaciones de chocolate!), de mi obsesión con las comedias románticas bobas -mientras escribo esto veo por televisión Mi Novia Polly por trigésima vez- y la hipótesis de que todo mi sistema moral deriva del cine americano; pienso en develar aquí secretos escandalosos, sólo para ver si uds. comentan, pero sé que lo lamentaré más tarde; medito la posibilidad de inventarme un oscuro pasado; recurrir al viejo y remanido truco de pegar alguna pavada, un link, un video de youtube, alguno de esos mails que circulan y circulan sólo para que sepan que sigo aquí; intento escribir posts a pedido -thanks Danny, but no luck-, pero nada, che.
He llegado a la conclusión de que no tengo absolutamente nada que decir.
junio 18, 2008
Pensamientos revolucionarios III
Fucking retenciones. Cuando a mi a fin de mes me retengan Ganancias voy a prender fuego una computadora. A ver si intoxico a alguien. O por lo menos me bajan de categoría. O algo.
Y hago desde aquí un llamado a toda esa audiencia pro-psi que sé que lee este blog (uds dos, che): no puedo creer que nadie hasta ahora haya reparado en cuanta angustia nos generan las benditas retenciones. ¿No lo ven? ¿Nadie? Va siendo hora de hacer un análisis exhaustivo de esta especie de fijación nacional en la etapa anal. Hay mucha tela para cortar ahí.
(También sería justo el momento de ahondar en qué extraña marca de identidad nos ha dejado la remanida "Composición - Tema: La Vaca", y da pa' mucho, pero es tarde y me da miedo de tener pesadillas con maestras de segundo grado luego).
junio 17, 2008
Barvaro

junio 09, 2008
El pasado de este blog
http://blog.360.yahoo.com/blog-PLePiVw8fqqxwyl5ooAyng--?cq=1&list=1
Este blog empezó como una serie de emails a mis amigos mientras estaba de viaje, y claro luego todos insistieron, seguí mandando, seguí mandando, pero claro, ya vueltos a casa las cosas que uno cuenta no son novedad y uno tiene la misma cara de pissscuí de todos los días que los amigos ven, entonces ya no tiene gracia. Así que no me quedó más remedio que abrirme un blog y a ver si alguien más quería leerme...
Como el link de más arriba contiene unas cuantas barbaridades no está -estequemmmm- abierto al público pero si me mandan un mail a diganmeloami@gmail.com y me dicen quienes son, les doy acceso.
Salutes,
moi.
mayo 19, 2008
Lista siempre creciente de lugares a los que me he querido mudar y a los que F. no me quiso acompañar
Méjico (yo tampoco sé por qué, no pregunten)
Islandia (porque según parece, es el lugar más felíz del planeta)
Un kibbutz (esos días en que me siento hiperprogre)
Paris (porque yo, como todos los porteños, creo que me han vendido la versión berreta y me merezco algo mejor)
Nueva York (pero fue un día lleno de lugares comunes)
Barra do Chui, Brasil (la isla de la fantasía, sin Tatú -no, no es esa mugre que está en la frontera con Uruguay, es un pueblito de playa tan diminuto que ni googleando aparece)
San Telmo (pero hay demasiados músicos)
Escocia (después de que pasara toda una noche correteando a un niñato de 22 añitos en kilt. Puede que a esto F. haya dicho que sí, no recuerdo, el fetiche de la pollerita está muy extendido)
El campo (cualquier campo, da igual. Generalmente este deseo se expresa siguiendo a la oración estoyharrrrrtadetodoelmundoyestavidademierda, vámonosaviviralcampo, pero esto claro, era pre-retenciones, pre-piquete, pre-lockáu, pre-lousteau y pre-la mar en coche, cuando todavía al campo le quedaba cierta bucolismo pastoril).
Seguiremos.
mayo 13, 2008
abril 16, 2008
Sepan
Quedan avisados.
(Y agradezcan que el PMS ya pasó).
abril 15, 2008
La familia argentina
Los sábados, a veces, no voy a francés porque no hice la tarea y falto -como cuando estaba en el colegio-; entonces voy al supermercado.
Así Susanita y el huevón están destinados a permanecer juntos en una vida en común de sentimientos tibios, mediocridad conformante pero aburrida, una displicente medianía, hasta que dos hijos, alguna crisis y varios cuernos después, el divorcio los separe.
abril 09, 2008
Samedi
Este sábado, sin embargo, el día estaba tan lindo, el sol brillaba en lo alto, en medio de un cielo azul tan azul, y el saldo de mis tarjetas de crédito era de un rojo tan rojo, que en lugar de las vidrieras decidí simplemente ir a caminar.
Caminé hasta Recoleta. Hacía bastante que no iba a Plaza Francia. Un consejo: no vayan. Ya no es lo que era. Recuerdo cuando yo era una inocente jovenzuela salticando por los prados frente a los mausoleos -ah, qué imagen-, y en la plaza había espectáculos -bueno, es una manera de llamarlos- al aire libre, la gente se sentaba por ahí a tomar mate y charlar, los rolingas-semi-hippies se sentaban con sus camisas de bambula y su flequillo recién podado con la guitarra a cantar Yrajuñalaspiedraaas yrajjjuñalaspiedraaaas yrajjjuñalaaaspieeeeeedraaaaassstaaamiii. Nunca un sitio más adecuado.
Pensándolo bien, era un espanto. Pero un espanto más pintoresco que el de hoy en día, donde a cada paso hay alguien tratando de venderle algo a un turista, con el resultado de que la plaza ya no es más una plaza, sino una versión un poco más internacional de la feria de Retiro. Por un momento pensé que iba a empezar a sonar un coro de alarmas de despertadores de $5; y que desde detrás de una montaña de pitutos alguien gritaba "vea todos los partidos codificados!" . Sí amigos, lo que hay que exportar no es soja, son artesanos. Si un turista es capaz pagar un cenicero pintado de colores chillones a precio euro, bien puede llevarse al cristiano que lo hace por una módica suma más. El alemán/canadiense/escandinavo tendrá un ornamento más que exótico para el living y el artesano cumplirá el sueño de todo argentino tilingo que es vivir en el primer mundo. Voilà. Negocio redondo.
En fin. Seguí camino, y oh sorpresa. La verdadera Plaza Francia no es lo que todos llamamos Plaza Francia. Es otra. El retazo ese de pasto frente al cementerio donde se amontonan los puestitos, ahí donde del otro lado se abre Quintana, bueno, eso no es. No sé cómo se llama. O se llama igual que la plaza Francia que, recién descubro, está del otro lado de Libertador, por extensión, o no tiene nombre. Miré en el mapa de unos simpáticos turistas colombianos, pero nada. ¿Alguien sabe? Estos son tiempos donde caen certezas. Qué tremendo.
La verdadera Plaza Francia está prácticamente desierta. Se llama Francia porque hay un monumento de la comunidad francesa a la nación argentina, cuya inscripción, claro, está en francés. Creo que entiendo lo que dice. Quiero gritar J'ai compri! J'ai compri!, pero sólo hay un par de vagabundos durmiendo. Siento que estoy en uno de esos momentos donde de pronto hay algo que rima con algo, así que me siento debajo del arbol conmemorativo del bicentenario de la Revolución Francesa a estudiar francés, para ver si por inspiración botánica, algo se me pega.
El arbol, un fracaso, che. El vagabundo que llevo dentro me gana y me tumbo al sol en el banco. Tratando de no dejarme vencer por la modorra de después de comer, que cuando uno está al sol hace el mismo efecto que el alcohol, pruébenlo y después me cuentan, decía, en mi duermevela me esfuerzo por leer la falsa noticia sobre Carla Bruni y Sarkozy. Vamos a decirlo de una vez. Este es un blog temerario y no se amedrenta ante el G8 (o ahora eran 7?). Whatever. Quiero decir, quelque-chose. Carla Bruni es fea. Es fe-a. Personalmente, yo, cuando sea grande, quiero ser Coralie Clement.
El artículo también dice que como Monsieur Sarko descartó de plano la idea de usar tacones para las fotos -bueno, eso es un agregado mío- se sometería a un tratamiento para crecer 12 centímetros. Doce centímetros, pienso, y un poco aletargada por el sol, y aunque sé que el artículo es una chanza, tengo una revelación: momento... él se casó con una mujer 12cm más alta?
Esas cosas de verdad pasan en Francia?
Me voy con el primer turista galo que quiera llevarme junto con un cenicero fucsia.
En fin. Sigo caminando, Libertador arriba, recorriendo plazas sin nombre y más monumentos. Agotada por la caminata entro en el Malba, agarro un programa del BAFICI y me siento a leerlo en la cafetería. Hay algo sospechoso en el bar del blanco prístino: es un espejo del del MoMA de Nueva York. Miren. Y lo sospechoso del caso es que el MoMA se remodeló después de que se inaugurara el Malba, si yo no entendí mal. No digo que no podamos exportar sillas blancas, pero ¿a que no es raro? Será que Palermo llega hasta allá. Bueno, decía, el bar donde antaño servían apetitosos y ciertamente más accesibles sandwiches, ahora ha sido rebautizado Café des Arts y ha cambiado sus artísticos menúes en papel desplegable por tradicionales trípticos de cartón forrado con los sandwiches listados... en francés. Dios mío. Quiero decir, Mon Dieu. Qué cruz.
Enfrente mio hay dos chicas, turistas, claro, que son las únicas dispuestas a pagar, no sólo el cenicero sino el sandwich a precio dólar; las miro y trato de deducir en qué idioma hablan. Predeciblemente, y sólo para no escapar al tema de este post, están hablando en francés. Ellas también, como el menú, el monumento, el árbol, merde, todo el mundo me habla en francés. Salvo mi teléfono celular que últimamente me trata de tu, gracias a la megafusión de CTI. Las chicas estas no se parecen en nada a las petites filles avec des cheveux blondes de mi libro de texto, por eso no les entiendo. Más bien parecen salidas de un mural de Diego Rivera. Las chicas se van y entra un regordete saludando a gauche y a droite, y ya harta, me digo, no sé para qué fui a la clase. Con un par de cafés acá y una charla con Obelix, que parece tan simpático, estaba.
Sigo leyendo. Ahora sí. Llega une femme igual a las de mi libro. Gran bolso Vuitton, peinado a la garçon, atuendo informal pero chic. Impecable. Pide un jugo de naranja. En un igualmente impecable acento porteño. Francia ya no es lo que era, me digo, y tomo otro sorbo de café. Para qué mudarme, si al fin y al cabo, Buenos Aires est si belle.
